Y la incertidumbre se cernirá sobre la prensa escrita. (San Mateo, capítulo x, versículo y)

¿Cual será su futuro, morirá en manos de sus versiones digitales? ¿Existe un lector de recambio?, estas son las preguntas que se hacen los profesionales de la prensa escrita hoy.

Y algunos intelectuales démodé se hacen esta pregunta. ¿Si se acaba la prensa de masas, se acaba la democracia?, es sabido que ambos son “constructos sociales” paralelos e interdependientes.

Es tiempo abonado para vendedores de crecepelo y ungüentos maravillosos, que mitiguen esta incertidumbre. Abunda los “expertos” que opinan y nos indican el camino a seguir, normalmente con recetas redundantes, que navegan entre verdades preñadas de creencias, que acaban siendo, sólo, puras conjeturas.

Quizás, deberíamos positivar la pregunta, trasformándola en una afirmación. Existe un futuro y un lector de recambio, pero no para los modelos actuales.

Cuando digo modelo, me refiero, no sólo al producto prensa, también a los métodos que utilizamos para estudiarla. ¿Realmente hemos entendido como se relaciona el lector con el medio o para esto debería la prensa estar más enamorada de su lector y no verlo como un consumidor cansado?.

Reconozco que un blog no es el soporte idóneo para profundizar, en este o cualquier tema, pero si para provocar.

Lanzo mi provocación, han pensado que leemos el periódico para informarnos y fruto de esta información construir una reflexión, o para conocer la opinión de los “San Mateo” de turno y contrastar nuestro grado de coincidencia o divergencia con sus opiniones. Construimos pensamientos retroalimentados, como reafirmaciones en positivo o negativo y esta actitud es propia de personas mayores (mayores de 35 años)

¿Hemos pensado que la web se utiliza para otras cosas y de otra forma?, que cuando leemos prensa por Internet, de hecho, solo planeamos por varias ediciones, leyendo el titular y el lead, como mucho. De esta experiencia obtenemos una sensación de saber lo que pasa, pero experimentamos, a la vez, un cierto vacío que proviene de la ausencia de la reafirmación. Y en ausencia de reafirmación no se produce el aprendizaje, los adultos leen para reafirmarse y realimentar en bucle el conocimiento. Es una herencia del momento histórico en el que hemos crecido y no podemos sacarnos de la piel este “cogito Gutenberiano”.

Los jóvenes no han estado tan condicionados por el “leo ergo pienso” a pesar de que sus profesores y progenitores han seguido con idénticas metodologías neoescolasticas.

Pero el entorno ha cambiado, y mucho, incidiendo con fuerza en la manera en que se relacionan con la información y el conocimiento.

Personalmente creo que los jóvenes leen, pero de otra forma, y no les causa sensación de vacío el “surfear” por las ediciones digitales no necesitan la reafirmación (ausencia de referentes, ¿quizas?), pero si mantienen, y mucho mejor que la mayoría de “seniors” (por cierto palabra de raíz latina, no inglesa) una relación productiva con la información como medio para profundizar en el conocimiento, es síntesis, se documentan mejor. El joven se documenta en Internet más y mejor que la mayoría de “seniors”. Quizás para buscar la reafirmación que debe construir, pero en todo caso no veneran tanto a San Mateo como nosotros. Manejan con fluidez el hiperenlace, lo que les permite construir  “liaisons” mentales con mayor facilidad, eso si  buscan obsesivamente lo práctico y huyen de lo retórico, el dato por encima de la opinión.

Si unimos los razonamientos anteriores podemos inferir que la prensa escrita es idónea para obtener información reafirmante y Internet para documentar y generar nuevo conocimiento, incluso, en algún momento, serendipitico.

Si mi crecepelo funciona, ¿no seria conveniente plantear lazos entre lo analógico y lo digital en la línea que el proyecto IOP pretende?

Seguirá...............¿está en peligro la democracia?................

Albert Pérez Novell,  NVConsulting