Retomo el título de un artículo del amigo Ismael Nafria, en El Español:” Y el ‘reality’ se hizo realidad”

 Lo retomo bajo otra perspectiva: 


La situación es la siguiente: ¿cómo Hilaria, como la llama Villalobos, con todo es sistema a favor, los mass media escritos y audiovisuales más importantes, que no solo atacaron sino que censuraron las medias más homologables que proponía Trump en su programa (ver: Le Monde Diplomatique,  artículo de Ignacio Ramonet), toda intelligentsia, y todo el glamour Hollywoodense a favor, no consiguió ganar?.


Y ¿como Trump, con todo esto en contra, inclusos su propio partido, y aparentemente él mismo con sus declaraciones y escándalos,  si lo ha conseguido?.


Hipótesis: Se barajan varia hipótesis:

 1) Que el ciudadano castigado por la crisis ha votado una alternativa, aunque represente a priori la antítesis de sus intereses, ¿Porque lo ha hecho?.

2) Que Hilaria no conectaba con los votantes.

Yo lanzo una tercera: Tiene más peso los mensajes anticulturales de los realitys basura, que toda la reflexión sesuda y directa de los media supuestamente serios. La opinión no solo se crea por mensajes directos y reflexivos, sino por el substrato cultural o infracultural que generan y alimenta indirectamente de forma sostenida y capilar estos programas. 

Los media “serios” obstinados por transmitir un mensaje políticamente correcto, no pueden luchar desde este corsé ideológico que solo comparten los pijos Hipsters de las áreas urbana de las dos costas de EEUU, con el lenguaje y los tópicos culturales de las clases menos formadas (que son la gran masa de votantes de Trump) y que encuentran en los realitys un referente que los retroalimenta en su cutrez. Entre los exabruptos, las cogidas de coño, etc.. de Trump y el lenguaje que se emplea en realitys como el de  Las Kardashian, no hay diferencias. Nuestras Las Campos son más políticamente correctas, por esto no venden tanto.

El triunfo de Trump es otro síntoma de que la liquidez del sistema, que describe Bauman, favorece como decía Eco la eternidad travestida del “urfascismo” bajo formulas adaptadas a los tiempos.

 ¿Qué pasará en Francia con la Le Pen?,  ¿Dependerá de los realitys franceses que no conozco?, habrá que estudiarlos. Espero que se imponga la Razón que como la definía Descartes es: "la facultad de distinguir lo verdadero de lo falso".


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