“Que la prudencia no nos haga traidores”

Esta frase pronunciada por Jordi Carbonell el 11 de septiembre de 1976 en Sant Boi de Llobregat, en la primera movilización de la Diada Nacional tras la dictadura, adquiere ahora plena vigencia.

A las puertas de la aplicación del 155, ciertos humanos: catalanes, periodistas, empresarios, políticos... por distintas motivaciones tienden a postular propuestas de actuación “prudentes” como una forma de racionalidad.
Si analizamos sus argumentos básicamente lo que denotan es puro miedo y conservadurismo.

Otro eslogan , a parte del de Carbonell, que debemos aplicar al proceso catalán es el de  Franklin D. Roosevelt
"a lo único que tenemos que temer es al miedo en mismo".

Si realmente nos creemos que podemos iniciar un proceso que en un periodo entre 6 y 10 años puede llevar a Catalunya a la independencia, no seamos excesivamente prudentes. No pidamos elecciones cuando toca proclamar la Independencia.

Es muy catalán el “hacer, pero no hacer”, parece que los catalanes vivimos en un “coitus interuptus” eterno que ha generado un sentimiento de impotencia que se nos ha adherido como un chicle.

Artículos como los de Marius Carol: Los catalanes y el minotauro
Otro de Enric Juliana: El más severo artículo 155 , pertenecen a este universo intelectual castrado, para ellos mantener la dignidad es irracional o por pasiva emocional. (que recuerden a Goleman)

Puigdemont,  debe comparecer en el Senado, no para convencer, sino para que sus palabras tengan eco en la prensa internacional y situar, una vez más, a los partidos llamados unionistas en una posición de difícil defensa.

Es muy difícil su tarea, Puigdemont no es Teseo que venció al Minotauro (parafraseando a los de La Vanguardia), entre otras cosas porque no tiene una Ariadna que le facilite la salida del laberinto hispano en el que se ha metido.

Puigdemont no es un héroe. Es, como dijo Umberto Eco, un héroe por error: se conforma con ser un cobarde honesto, como, casi, todo el mundo. Como Will Kane (Gary Cooper) en “Solo ante el peligro”, no recibió ayuda, pero como profesional le tocaba  actuar sin pedirla, era su compromiso 
Suerte y al  minotauro


Albert Pérez Novell







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