El independentismo y el onanismo, a veces van de la “mano”.

Realizar una autocrítica siempre es saludable y más si el que lo hace es un político, sujeto no acostumbrado a esta práctica.

En la era de la pospolítica, la mentira se ha institucionalizado en forma de posverdad, y ahora asistimos al surgimiento en versión catalana de la posautocrítica extrema.

La posautocritica, consiste en pasar de la autocrítica a la estupidez. La autoflagelación de los políticos  independentistas rayando al masoquismo, me parece una verdadera estupidez.

Pero, como en la posverdad, nada de lo que se diga importa, les seguiremos votando igual.

¿Qué ha pasado? ¿Realmente son unos onanistas mentales que no valoraron distintos escenarios y tipologías de reacción del Estado español?. No se lo cree nadie, no sabían que España, como mínimo, tiene 300 años de experiencia en estas lides de sojuzgar a Catalunya.

¿Qué no sabían que las estructuras de Estado estaban por construir, que no se construyen virtualmente?

Me parece lamentable esta exhibición pública e indecente de fingida autocrítica, sobre lo que no se tuvo en cuenta.

Prefieren pasar por estúpidos que decir la verdad de la situación en la que estamos y porqué estamos en ella.

Fingir que finges, es un enunciado imposible, en el mundo real, solo realizable en la representación. Supone poder fingir que se finge, implica un fingimiento de segundo grado, como nos dice Derrida.

El ejemplo más popular: fingir un orgasmo es relativamente fácil, fingir que finges un orgasmo, solo lo hace Meg Ryan   en “Cuando Harry conoció a Sally“


Los políticos cuando se convierten en personajes a través de la representación mediática también están fingiendo que fingen, esto une, por ejemplo, a Tardà con Meg.

La campaña electoral amplificará mucho este factor de representación. Las campañas electorales no son más que una puesta en escena en la que se exageran los enunciados (con guiones de trazo grueso), o se miente directamente.

Desgraciadamente, parece que tenemos asumido que la política es ficción y así lo demuestran los casos Iceta y Unió. Nos pasa como al personaje que en la diégesis de la película: (en la mencionada secuencia), pide al camarero que le sirvan lo mismo que a Meg. Es decir, el “Baño Maria” al que nos someten las campañas nos hace confundir la realidad con el simulacro.

¿Es cierto, el supuesto error que atribuye a los inde la oposición españolista (Ciudadanos, PSC, PP), de haber convocado un simulacro de DUI, no disponiendo de una amplia mayoría de votos, ni de un partido transversal que aglutine la aspiración independentista?, la respuesta es NO.

Nadie se acuerda que en primavera estaba cantado que habría elecciones anticipadas en septiembre, y esto no ha pasado.

Si hubiera pasado, posiblemente la situación seria otra muy distinta, no necesariamente mejor.

Hoy el tema de la independencia esta situado en otro nivel, aunque a costa de pagar un elevado precio. Además, la concurrencia de factores externos, como la repuesta del Gobierno, ha contribuido a crear la argamasa suficiente para que ahora si pueda generarse esta transversalidad y consolidación de un movimiento homogéneo independentista. Cosa imposible si se hubieran realizado elecciones en septiembre.

A veces provocar catarsis resulta productivo. Catarsis entendida como cambio que experimenta un sujeto individual o colectivo después de vivir un hecho traumático o que le provoca una exaltación muy grande.

Otro bucle mental, onanista, que se ha planteado y que conviene aclarar es: ¿lista única, si o no?

La decisión final de ir por separado muchos la atribuyen al protagonismo que algunos como ERC quieren tener en estas elecciones. Aunque la egolatría es un defecto de los líderes políticos, conviene darle dos vueltas al razonamiento.

Al concepto lista única de pedecats, republicanos y cupaires que aparentemente transmitida un mensaje de fuerza y solidez de planteamientos, si le aplicamos la lógica electoral habría hecho desertar mucha gente. Hay personas a las que les es imposible votar Anna Gabriel, y hay cupaires que no pueden con los burgueses convergentes, aunque se vistan con otras siglas.
Separados tienen más fuerza, y nadie tiene excusa para no votar. Además, una lista conjunta, no hubiera dispuesto de espacios gratuitos en las Tvs, y hubiera dispuesto de menos minutos en los debates ( 1/3 parte) y ahora esto se multiplica por tres. 

No es lo mismo un debate con el candidato de la lista unitaria enfrentándose solo a Arrimadas, Albiol, Iceta y Domènech. Ahora estos se las tendrán que ver también con Marta Rovira (o quien sea) , con la CUP y Junts per Catalunya, tres contra tres y el común Domènech menos beligerante, y que en algunos temas se acercará a sus posiciones y estará más preocupado en arañar votos a Iceta, favorecido por el acuerdo de este con los restos de serie de Unión y otros malos compañeros de viaje.


Albert Pérez Novell

Comentaris